Fui a Linares. La última vez estuve en Chépica construyendo como jefe de cuadrilla a una familia de una persona. Un abuelo que vivía con la mitad de su casa. La puerta de entrada era la puerta de su pieza.
No pudimos terminar de construir. Me sentí como si hubiera perdido el penal en el campeonato de fútbol de mi colegio. Hueá más importante en segundo medio no podía haber.
El findesemana llegué con la convicción de terminar de construir una mediagua como jefe de cuadrilla.
La terminé el domingo a las una de la madrugada.
Lo que no funciona, funciona al final creo yo. Cualquier cosa. No importa la magnitud.
Puta que me sentí cero aporte la semana que pasó. Dejé todo estancado.
Es que es como una carrera de 100 metros planos pero sin zapatillas, sin pienas, sin pista, sin competidores. Sin nada visible. No te podís mover, no ves nada.
Hay que elegir ser fuerte.
No quedarse parado.
martes, 18 de mayo de 2010
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No siempre podremos hacer todo bien, no siempre podremos terminar lo que empezamos, pero lo importante es no pararse.
ResponderEliminarBesos