miércoles, 22 de septiembre de 2010

Las moscas

Había una mosca bailando en un basural. Se deslizaba por la tapa de yogurt de vainilla como un galán. Nadie dudaba de su capacidad para atraer mosquitas poncias; un poco de excremento de perro en las patas y estaba ready para toda la noche.

Se encontró un día con la mosca Yamira, la invitó a la vega a saborear un tomate aplastado y después a la picá del ratónmuerto en Rosas #2567.

¿Sabís qué Yamira?, esto de ser glamoroso entre las moscas me tiene un poco chato. Ayer hice el amor en el balcón del Hotel Hyatt con la mosquita Adriana y me pilló el mosco Juan. Estoy cagado, mañana me espera en el Mc Donald para un duelo.

Yamira lo miraba con cara de comprenderlo como mejor amigo. Mentira. Le tenía más ganas que saborear una vitrina en el matadero de Franklin.

"Er Mosco" te voy a decir'te una hueá. Hace tiempo que mis alas me vibran por ti -le dijo Yamira con 3000 ojos mirándolo fijamente.

¡Pero Yamira, no puede ser! Te conocí cuando estábamos agonizando con el nuevo Raid matamoscasyzancudos y juramos que íbamos a ser hermanos por siempre.

¡Mentira, yo te amo! -frotándose sus patas con tomate.

Lo siento Yamira, debo irme al Mc Donald -y partió volando al compás del viento.

En el Mc Donald lo esperaba el mosco Juan. Estaba en la esquina del techo de las papas fritas. Hoy tenía que morir Er mosco por haberse acostado con la mosquita Adriana.

Cuando llegó er mosco, Juan se lanzó a toda velocidad con sus mil ojos apuntando al ala izquierda de er mosco.

Sin embargo Er mosco sabía como defenderse y esquivaba todos los golpes. Luchaban en el aire, como Gokú con Vegetta supersaiayin. De pronto se siente un golpe de plástico seco. Había caído Juan y Er mosco en el aceite caliente de las papas fritas.

Habían muerto los dos, moviendo por última vez sus patas. Cerraron sus últimos 300 ojos cuando una boca dejaba todo oscuro y los escupía al suelo con cloro.

Adriana tuvo esa misma noche sexo con el mosco Rafael en el baño de una casa de Vitacura.

Yamira se quitó la vida oliendo Raid en la bodega de un supermercado.

sábado, 11 de septiembre de 2010

Sin notebook

Perdí todos los datos de mi notebook. Cagó hace un mes y esperé 20 días por la garantía que todavía tenía (faltaban 8 días para que caducara) para que le cambiaran el disco duro. Quedó impeque.

Y sin internet, ni computador por 20 días, hablé más que la chucha con mi vieja. Fui un hijo más sociable.

Igual fue piola estar desconectado del mundo. Lanzamos el proyecto de Abuelas Cuenta Cuentos, le pegué una patada a una bomba lacrimógena en Alameda y vomité de ebrio (nunca lo había hecho); me sentí como metalero sureño que camina solo con la polera vomitada por la carretera.