domingo, 3 de abril de 2011

hueón pollo

Golpeaban la ventana del bus. Estaba de copiloto con un gorro de duende irlandés, una credencial de encargado de bus y la polera azul de mi viejo que ocupaba en los 80'- 90'.

Miré atrás y había una mina que ponía su boca en la ventana de la primera fila, que daba al copiloto, al lado de mi cara.

¿Oye, te molesta que haga eso? -me preguntaba abriendo la puerta del copiloto.

Ehm, ¿qué? -hueónestúpidoporquenoleseguisteeljuego.

¿Que te tire besos po, te da verguenza?

Ehm, no. -sacodehueasestámuybonitahácelaentera.

Terminó la conversación, cerró la puerta y se fue atrás del bus.

Me frotaba la cabeza con la palma de la mano en señal de lasvendíconcuática.

Me levanté, iba a ir a su asiento, le iba a preguntar como se llamaba, la iba a invitar a otro asiento, le hablaría un poco y me la agarraría. Ella quería huebeo y yo también.

Llegué al par de asientos aladoatrás de donde estaba sentada con su amiga y la miraba cantando Sr.Cobranza de la Bersuit en unos acordes con alcohol del último universitario del bus. No sabía cómo empezar el huebeo.

Filo.

Volví al asiento del copiloto y empecé a hablar con el conductor.

¿Sabe lo que pienso yo? esa hueá de ley que hicieron de las cuatro horas no sirve para nada, durmiendo cuatro horas en un viaje largo ¿cómo me levanto si me despiertan cada cuatro horas?

Mal supongo.

Si po', si aquí la hueá la hacen al puro despelote.

Abrieron la puerta del copiloto. Con la velocidad se abría y se cerraba a cada rato. Estaba ella de nuevo, hablándole a sus dos amigos de la primera fila, y dejé la mano en la puerta para que no se cerrara con seguro.

Solté la puerta porque estaba tomando la puerta ella y se apretó mágicamente los dedos.

Ouch' me doblé los de-dos -le decía a sus amigos mirándome.

¿Fué culpa mía?

Sí, que eres bruto.

Discúlpame, ¿cómo te llamas?

Camila ¿y tú?

Pablo -ahora empezaban a silbar en tono cueca sus amigos cagados de la risa.

fiú fiú - fiú fiú

¿Qué estudias Pablo?

Sociología ¿y tú?

Educación Básica.

Ahh, buena -le respondí un poco artificial.

Llegó el silencio maricón con olor a bencina y no supe qué hacer. O se había acabado la conversación o acabé la conversación. Penca.

Hueón Pollo.

Amague

Terminaba la tarde y la calle principal del Quisco ahora iba en subida; los cerros también y los pies tenían pegado los últimos granos de arena del día. El viento medio frío y una primera estrella decoraba la once de pan tostado y palta. Llegaba la noche de olores a cabaña, shampoo y Axe Fusión. Hoy era noche de carrete.

Sonaba el primer sub-bajo del Guetta y la muchacha movía su poyeralais de flor comprada en patronato antes de navidad.

La ley de los tres segundos y Alexis no la pensaba tanto. Le dijo algo imbécil y no lo escucharon.

-¿y tú quién eres? -le dijo María Ignacia.
Un angel -contestó- y vivo en el cielo.

Ella rió; estaba prendíalcohol como Alexis.

Bailaron raro, María Ignacia con su pucho en entre los dedos y con otro el vaso de piscola bien helada. sentía Alexis que quería más. Un amague en sus mejillas rojas y el primer contacto sensible con sus labios.

¿Qué onda? -le dijo apartándose bruscamente.

Mala volá. Tenía pareja.

Supo cuando un golpe en seco en su mejilla le decía que se había metido en un juego equivocado.

Abrió los ojos en el piso mojado y miró la luna brillante de vidrio que iluminaba.

Daba vueltas, vueltas y vueltas.