lunes, 22 de julio de 2013

Humberstone

Ya en el bus, viajábamos ahora a Iquique.

Parecía volar en avión, subiendo la cordillerarena hasta más allá de las nubes.

Cordillera de arena.

Pachamama: parece que tienes pena.

Paramos en medio de la pampa seca. La de historias tristes y sueños traicionados por pulperías y fichas de cambio. De explotación minera desde un norte de Chile con las piernas abiertas al mejor postor. A la mejor familia inglesa. En un contrato sanguíneo que perdura hasta el día de hoy.

Capitalismo religioso, escondido en certificados ambientales truchos o lavaderos turísticos. Humberstone.

Jamberston.

Son tres mil pesos -me saludaba la recepcionista- aquí tienen su ticket y un mapa del lugar.

Llevábamos dos minutos caminando y empezamos a escuchar el rosario de cumpleaños. Las letanías de La Historia. La del desarrollo de la ciudad salitrera y su éxito mundial, con sus avances tecnológicos de la época y avemarías que creaban un tejido mitológico oficial acerca del "oro blanco" y sus años mozos.

Pero bastaba llegar hasta donde no figura el mapa financiado por Collahuasi, para quebrar con la superficie y tratar de mirar más allá del Teatro. Mirar lo que hay debajo, como ejercicio para ver el tejido subcutáneo de nuestra vida colectiva, descubriendo la explotación, las piezas de obreros solteros, los reglamentos para ducharse y comprar comida, en una disciplina y esclavitud del siglo diez y nueve.

 Aquí en Iquique hay estrés -me decía tres días antes el Cristián- sobretodo los mineros. Yo no estoy ni ahí con hacer diez por diez. Hay hasta atención psicológica, si igual es fuerte trabajar en las minas de la pampa para Collahuasi diez días seguidos, sin bajar ni ver a tu gente.

Esa conversación me golpeó en la cabeza cuando salí del lugar y comenzabamos a viajar a La Tirana.

Seguía todo, todo igual.

1 comentario:

  1. La esclavitud cambió de formato, pero no su esencia. Antes, al menos, los esclavos eran conscientes de serlo. Ahora nos creemos libres y eso sólo nos convierte en esclavos tontos que no buscan su libertad, si es que ésta es posible.

    Buena reflexión la de tu texto

    Un abrazo

    ResponderEliminar