domingo, 3 de abril de 2011

Amague

Terminaba la tarde y la calle principal del Quisco ahora iba en subida; los cerros también y los pies tenían pegado los últimos granos de arena del día. El viento medio frío y una primera estrella decoraba la once de pan tostado y palta. Llegaba la noche de olores a cabaña, shampoo y Axe Fusión. Hoy era noche de carrete.

Sonaba el primer sub-bajo del Guetta y la muchacha movía su poyeralais de flor comprada en patronato antes de navidad.

La ley de los tres segundos y Alexis no la pensaba tanto. Le dijo algo imbécil y no lo escucharon.

-¿y tú quién eres? -le dijo María Ignacia.
Un angel -contestó- y vivo en el cielo.

Ella rió; estaba prendíalcohol como Alexis.

Bailaron raro, María Ignacia con su pucho en entre los dedos y con otro el vaso de piscola bien helada. sentía Alexis que quería más. Un amague en sus mejillas rojas y el primer contacto sensible con sus labios.

¿Qué onda? -le dijo apartándose bruscamente.

Mala volá. Tenía pareja.

Supo cuando un golpe en seco en su mejilla le decía que se había metido en un juego equivocado.

Abrió los ojos en el piso mojado y miró la luna brillante de vidrio que iluminaba.

Daba vueltas, vueltas y vueltas.

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