lunes, 21 de marzo de 2011

dosenuno

Cuando ya me empezaba a aburrir llegó. Escoltado por ocho carros blindados, se bajó Mickey de su limusina y entró a La Moneda. Viva la globalización, el cambio, la integración y el Chile emprendedor.

No lo ví; estaba todo preparado para que la gente no lo pudiera ver.

Cerraron las puertas de La Moneda y la gente que estaba afuera quedó esperando algo más. Yo me fuí, caminando por Bandera pensando en esta otra gente, la "clase políticatécnica" que estructuralmente está separada de la realidad pero que tiene telescopiosociales para ver de lejos cuantitativamente.

La imagen se separa de la realidad, se construye artificialmente, se le da una connotación legítima y con eso se mueve toda la licuadora.

Había otro Chile. Un Chile diferente que se encontraba a menos de una cuadra de La Moneda. Un ciudadano pidiendo limosna, una tienda de ropa usada, un robo sutil y un hombre de unos cincuentaicinco corriendo detrás de su billetera con doscientosmil pesos.

Le pregunté a la mina que atendía cómo eran los asaltantes y me lancé a correr por el centro de Santiago. No los iba a encontrar, me daba lo mismo.

Catedral, Santo Domingo, Rosas y San Pablo. Un minuto de alteración a la estrutura y todo a la normalidad.

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