martes, 2 de agosto de 2011

fuego

Había llegado a la casa de la Cóniko. Estaba de cumpleaños e hizo una fiesta de disfraces. Me disfracé de Cazselly.

Y mientras hablaba con la Julia -una compañera de la Cóniko que estudia Literatura- a lo lejos, se veía una gitana estupenda.

Julia, ¿sabís que? no sé como hacer para meterle conversa a esa mina de allá -le dije apuntando con el vaso de piscola.

Puta no sé, en volá te podís meter al grupo de a poco y le empezai a hablar.

¿Sabís qué? filo no más, mejor no calentarme la cabeza, si igual no me da la perso para hablarle.

Derrepente me tocan la espalda.

¿Tenís fuego? -me preguntaba la gitana.

Eh, no, no tengo -le respondí indiferente.

Imbécil.

Volvió a su grupo y encendió su cigarro con el fuego de uno de sus amigos.

Imbécil.

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